Los días azules

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hace mucho que es ahora
en la feroz baldosa del instante
basta un perro que grite su bravura
alargando las calles del invierno
para que toda la tristeza
esa estatua de oscuras sensaciones
estalle contra el suelo

hace mucho que es ahora
y me hago viejo entre fantasmas
que no entienden las lecciones aprendidas
cuando arden de lujuria
tengo un amor que es un calvario
destrezas que aún no encuentro
y en el baño una mujer que pierde agua.

de pronto el instante (o en un instante)
una visión me agujerea desde el cielo
que es más amplio y claro
la revelación simple
la verdad que pacífica

la vida entra en el templo de la muerte
donde se está velando a la tristeza
el duelo su fragancia mineral
el agudo dolor de la verdad que nos libera

mi tristeza, bellísima, ya está muerta. 


Mauricio Escribano

Imagen Analía Manetta


















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