Agua de lluvia

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Puedo permanecer escondido
en el sueño que inventamos.
Pero no es el olvido la única forma.
Las noches me queman.
He vuelto a estar bajo el mismo laurel
que en mi infancia pasaba las horas.
Entre las hojas te veo. Como entonces veía
clarear en la aurora el instante futuro.
Es que la soledad que concierne al pasado
evoca tu nombre en el tiempo que sea.
No guardo palabras. Te las he dicho todas.
Y sin embargo repito: El poema real es aquel
que no tiene refugio cuando empieza la lluvia.



Mauricio Escribano


. Imagen. Irma Haselberger




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