Rite de sang

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Te doy mi sangre.
Desnudo entre las amapolas.
El feroz cumplimiento de los relojes
detenidos en una hora fantasma.
La sala de espadas vacía.
Principio del formulario. Yo quiero ver sangre.
Divisar el número de santos que irán a la guerra.
Los animales, los abuelos, las rosas.
Afuera está triste. Me fotografía la muerte.
Sangre de magnolias. Sangre de violetas.
Necesita la tierra.
Un pianista en medio de la fiebre.
La luna. Un tigre negro para que bailemos.
Para volver a mirarte entrando en la gruta.
Para volver a mirar a través de las gasas del cielo.
El roce esperable del viento no obstante mi canto
a las incitaciones.
He roto la fama del diablo y soy el peregrino.
Me duele la victoria. La atroz sinfonía de legiones.
La estafa. Ese ajenjo en mi última ventana.
El hierro del mundo en mis huesos
oxidando al ángel.
Serpentinas para el ángel de alabastro
que miró a la medusa de frente
reventando la piedra por dentro.
Sus alas sangrantes son nuevas.
Dorado es el borde de lo inexplicable.
Porque al final del inventario. La fruta.
Recorrer el contorno de la fruta. Tu cara.
Brotando de un sueño de botellas
al hundir mis dedos en el fondo
de tu cabellera. Hasta tocar la aurora
donde algo está temblando de luz.
Un lirio mordido.
Un hombre en tu cuarto de fuego
brillando como agua de oro.
Una esquina de perros cercando los pasos.
El olor de la lluvia.
Luego un siete de soles en las arboledas.
Y mi cicatriz. Como cualquier cosa
que volvió del crepúsculo.
Una cicatriz de águilas inmóviles.


Mauricio Escribano


Imagen  .  Laura Makabresku




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2 comentarios:

  1. Precioso poema mi querido Mauricio. Un abrazo lleno de bendiciones! :-)

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  2. Lleno de metáforas aladas y mundanas

    GRacias por compartirlo

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