.
No sé cómo lo hago
no lo pienso.
Pero de algún modo mi mano te toca
se posa en tu hombro
y bailamos de espaldas
mientras bailamos con otros.
Lo que queda de la noche
aún insiste en la mañana
cuando los diminutivos se agigantan
y te veo armada de sexo
con las manos mojadas.
Ahora podremos
estar en paz con los errores.
Ya vimos la estadística.
Seguiremos muy juntos
así separados
viviendo de espaldas.
Mauricio Escribano
Imagen Antonio Palmerini
.
Baba de unicornio
.
Tuve que salir corriendo
empezar de nuevo lo que aún no termina
volver a limpiarlo todo
meterme en una cueva traslúcida
a rescatar un caballo mío
regresar en moto abrazados
cuidarte de un perro que habla y después muerde
encontrarme en el presente con el pasado
dar vueltas las cosas
palpar la luz hasta que el diablo aparezca
tener una erección cuando estaba tranquilo
y volver a barajar para ver qué cartas me tocan
justo a mitad de la vida.
Mauricio Escribano
Imagen Jone Reed
.
Tuve que salir corriendo
empezar de nuevo lo que aún no termina
volver a limpiarlo todo
meterme en una cueva traslúcida
a rescatar un caballo mío
regresar en moto abrazados
cuidarte de un perro que habla y después muerde
encontrarme en el presente con el pasado
dar vueltas las cosas
palpar la luz hasta que el diablo aparezca
tener una erección cuando estaba tranquilo
y volver a barajar para ver qué cartas me tocan
justo a mitad de la vida.
Mauricio Escribano
Imagen Jone Reed
.
De perfil
.
no me dejaste ver
pero lo vi casi todo
tenías un gato que saluda
botellones traslúcidos
un corsé abierto
cohibiendo tus costillas
para que nunca olvides la burla de la infancia.
como dije
vi ese gato que saluda entre dos mundos
(el tuyo y el mío)
te vi un ojo arañado
los labios despintados
un chicle amarillo
marcando el lugar donde enterraste el fuego
y el pelo recogido como un lujo solitario.
todo daba la impresión de estar bajo la lluvia
la cama dormida
un pulmón que se traga los besos
algunas pelusas de flores en duda
la foto de mamá fumando de costado
tu boca de Pink Floyd
y una cajita de llorar sobre la mesa.
no supe qué decir ni quiero ahora
seguir enamorándome en tu angustia
-tengo una sensación de cachetazo
ardiendo el pómulo en la cifra de la noche-.
y solo espiaba mi sombra
contra el piso.
Mauricio Escribano
Imagen Diane Powers
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no me dejaste ver
pero lo vi casi todo
tenías un gato que saluda
botellones traslúcidos
un corsé abierto
cohibiendo tus costillas
para que nunca olvides la burla de la infancia.
como dije
vi ese gato que saluda entre dos mundos
(el tuyo y el mío)
te vi un ojo arañado
los labios despintados
un chicle amarillo
marcando el lugar donde enterraste el fuego
y el pelo recogido como un lujo solitario.
todo daba la impresión de estar bajo la lluvia
la cama dormida
un pulmón que se traga los besos
algunas pelusas de flores en duda
la foto de mamá fumando de costado
tu boca de Pink Floyd
y una cajita de llorar sobre la mesa.
no supe qué decir ni quiero ahora
seguir enamorándome en tu angustia
-tengo una sensación de cachetazo
ardiendo el pómulo en la cifra de la noche-.
será que tu otro ojo
no sabía nada de lo nuestroy solo espiaba mi sombra
contra el piso.
Mauricio Escribano
Imagen Diane Powers
.
A ciencia cierta
.
Si en la piel del humo yo te invento
tú te conviertes en hoguera.
Si con vocales de ceniza
yo te invento una partida
tú te conviertes en el viento.
Incluso si a veces
mi lenguaje es como el agua
tú te escurres desnuda entre mis dedos.
Mauricio Escribano
.
Si en la piel del humo yo te invento
tú te conviertes en hoguera.
Si con vocales de ceniza
yo te invento una partida
tú te conviertes en el viento.
Incluso si a veces
mi lenguaje es como el agua
tú te escurres desnuda entre mis dedos.
Mauricio Escribano
.
Habitante del viento
.
Es natural que muerda
algún párrafo
y una gacela taciturna
desaparezca.
He llegado a poseer
la soledad ardientemente
y ocurre que mi lengua
se dilata
en su boca perdurable.
Ya tan cerca estoy
de tener fauces
que oculto mi rostro
en australes arboledas.
Mauricio Escribano
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Es natural que muerda
algún párrafo
y una gacela taciturna
desaparezca.
He llegado a poseer
la soledad ardientemente
y ocurre que mi lengua
se dilata
en su boca perdurable.
Ya tan cerca estoy
de tener fauces
que oculto mi rostro
en australes arboledas.
Mauricio Escribano
.
Laberinto
.
Seca ramas de sauce entrelazadas.
Serán coronas de lluvia. También llena
bolsas de viento. Esconde en un jardín
abandonado sus muñecas sin cabeza.
Para ella el sol es solo una araña
que teje el rocío. No sabe que se reza
a sí misma. Ni que es tan bella
su absurda penitencia.
Su madre le arroja cosas para que se vaya
y ella queda atrapada en medio de ilusiones.
Está asustada. Querría ir a cazar una
mariposa.
Yo la amo muchísimo. Si supiera cuanto la amo
flotaría sobre el césped. Recuerdo una noche.
La seguí hasta un lugar que decía ser seguro.
Justo allí nos aguardaban los tigres del hielo.
Nunca sabremos cuándo terminará todo esto.
Su madre está muerta. Sin embargo la aconseja.
Ahí viene. Otra vez trae en la red un dragón
creyendo que es una mariposa. Su madre le dijo:
“hacele creer a cada hombre que te gusta mucho”.
Y ella ya no sabe si seguir obedeciendo
o cortarle la cabeza a otra muñeca.
Mauricio Escribano
Imagen Polina Washington
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Seca ramas de sauce entrelazadas.
Serán coronas de lluvia. También llena
bolsas de viento. Esconde en un jardín
abandonado sus muñecas sin cabeza.
Para ella el sol es solo una araña
que teje el rocío. No sabe que se reza
a sí misma. Ni que es tan bella
su absurda penitencia.
Su madre le arroja cosas para que se vaya
y ella queda atrapada en medio de ilusiones.
Está asustada. Querría ir a cazar una
mariposa.
Yo la amo muchísimo. Si supiera cuanto la amo
flotaría sobre el césped. Recuerdo una noche.
La seguí hasta un lugar que decía ser seguro.
Justo allí nos aguardaban los tigres del hielo.
Nunca sabremos cuándo terminará todo esto.
Su madre está muerta. Sin embargo la aconseja.
Ahí viene. Otra vez trae en la red un dragón
creyendo que es una mariposa. Su madre le dijo:
“hacele creer a cada hombre que te gusta mucho”.
Y ella ya no sabe si seguir obedeciendo
o cortarle la cabeza a otra muñeca.
Mauricio Escribano
Imagen Polina Washington
.
Cien veces no debo...
.
años inmóviles de tinta solitaria
de guardar cada adiós en una jaula
de buscar tu voz en caracolas
(solo) con mi tarea de morir
delante de mis ojos
y este porvenir de hiedra
que escala inútilmente hasta la luna.
Mauricio Escribano
Imagen Joanne.Rose
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años inmóviles de tinta solitaria
de guardar cada adiós en una jaula
de buscar tu voz en caracolas
(solo) con mi tarea de morir
delante de mis ojos
y este porvenir de hiedra
que escala inútilmente hasta la luna.
Mauricio Escribano
Imagen Joanne.Rose
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Desvío
.
búscala a solas en las tuberías
siguiendo el hambre triste de los lobos
llévale un poco de tu piel
un ojo arrancado al sueño
la luz inmóvil de un espejo habituado
a reflejarte estoicamente
(hace falta eso) un amor por lo oscuro
un ángel armado hasta los dientes
(nada más que eso) y verás
a la mujer de mordedura azul
rozarte pensativa con su lengua
mientras la lluvia de rodillas
borra las cifras impares de tu mente.
Mauricio Escribano
Imagen 美撒郭
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búscala a solas en las tuberías
siguiendo el hambre triste de los lobos
llévale un poco de tu piel
un ojo arrancado al sueño
la luz inmóvil de un espejo habituado
a reflejarte estoicamente
(hace falta eso) un amor por lo oscuro
un ángel armado hasta los dientes
(nada más que eso) y verás
a la mujer de mordedura azul
rozarte pensativa con su lengua
mientras la lluvia de rodillas
borra las cifras impares de tu mente.
Mauricio Escribano
Imagen 美撒郭
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Sortilegio
.
Dónde apoyo lo que resta de mí
si es muy tarde y resbala mi lengua
en tu cintura. Cómo podré perdonarme
las palabras si son diablos las vocales
en mi boca. No sé girar si no es contigo.
No sé girar donde gira el infinito
sin que un caballo mío escape del carrusel
en plena noche. Tampoco sé qué es el amor
pero enamoras: "Mujer final de lunas rojas"
Mauricio Escribano
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Dónde apoyo lo que resta de mí
si es muy tarde y resbala mi lengua
en tu cintura. Cómo podré perdonarme
las palabras si son diablos las vocales
en mi boca. No sé girar si no es contigo.
No sé girar donde gira el infinito
sin que un caballo mío escape del carrusel
en plena noche. Tampoco sé qué es el amor
pero enamoras: "Mujer final de lunas rojas"
Mauricio Escribano
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Carta de un hombre embarcado
.
Un corazón que ama sin destino
es como un barco que navega
a la deriva. Así este corazón
te lleva ramos de mi piel
arrancada en arrecifes
y late solo en el mar
sin encontrar nunca tu orilla.
Mauricio.
PD: -¡Barco hundido!-
Te amo te amo te amo
(late que late)
pero no leas estás palabras
sin antes saber
que son solo burbujas
en una caverna donde mi corazón
comenzó un maremoto.
M. Escribano
Katia Chausheva
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Un corazón que ama sin destino
es como un barco que navega
a la deriva. Así este corazón
te lleva ramos de mi piel
arrancada en arrecifes
y late solo en el mar
sin encontrar nunca tu orilla.
Mauricio.
PD: -¡Barco hundido!-
Te amo te amo te amo
(late que late)
pero no leas estás palabras
sin antes saber
que son solo burbujas
en una caverna donde mi corazón
comenzó un maremoto.
M. Escribano
Katia Chausheva
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Lo que tengas que ser
.
qué hay si mi sangre canta
cuando nadie la oye
si atravieso los espejos
si la lluvia me parece
igual a tu lindura
tendrás que aceptar
que escriba así desde ahora
que sea cruel
que quién sos
que quién te crees
que se me desinflame
el nervio ciático si apoyas tu mano
en mi cintura
que suspire
con tus ojos suplicantes
(uno loco, el otro triste)
haciendo malabares
pero si ya los ángeles se han ido
con sus hondos mensajes
y aún nada sucede
si mi ansiedad se mezcla
con tu piromanía
mientras el invierno
nos baja la bandera
tendrás que desnudarte
responderle a tus labios
decirles lo que hiciste
lo que eres.
.
Mauricio Escribano
Imagen Katia Chausheva
cuando nadie la oye
si atravieso los espejos
si la lluvia me parece
igual a tu lindura
tendrás que aceptar
que escriba así desde ahora
que sea cruel
que quién sos
que quién te crees
que se me desinflame
el nervio ciático si apoyas tu mano
en mi cintura
que suspire
con tus ojos suplicantes
(uno loco, el otro triste)
haciendo malabares
pero si ya los ángeles se han ido
y aún nada sucede
si mi ansiedad se mezcla
con tu piromanía
mientras el invierno
nos baja la bandera
tendrás que desnudarte
responderle a tus labios
decirles lo que hiciste
lo que eres.
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Mauricio Escribano
Imagen Katia Chausheva
.
Cara o cruz
.
"si me decís que no
pincharé globos negros
y cualquier tipo de burbujas
dormiré en pasillos angostos
compraré un bastón para ciegos
y me dejaré caer los dientes
si me decís no
intentaré meterme dentro de una botella
rodar por la arena
y ojalá el mar me lleve lejos
yo sé que hay cosas jodidas
que los cajones a veces se desarman
que tu cuerpo tiene mejor porvenir
que el mío
pero si me decís que no
volveré a usar el sombrero de mi abuelo
me pondré a contrasol para alargar
mi sombra
quemaré mis mapas (cerraré los ojos)
quizás me vaya a vivir al Congo Belga
y usaré enormes anillos de cinta scotch
para no volver a escribirte
otro puto poema".
Mauricio Escribano
.
"si me decís que no
pincharé globos negros
y cualquier tipo de burbujas
dormiré en pasillos angostos
compraré un bastón para ciegos
y me dejaré caer los dientes
si me decís no
intentaré meterme dentro de una botella
rodar por la arena
y ojalá el mar me lleve lejos
yo sé que hay cosas jodidas
que los cajones a veces se desarman
que tu cuerpo tiene mejor porvenir
que el mío
pero si me decís que no
volveré a usar el sombrero de mi abuelo
me pondré a contrasol para alargar
mi sombra
quemaré mis mapas (cerraré los ojos)
quizás me vaya a vivir al Congo Belga
y usaré enormes anillos de cinta scotch
para no volver a escribirte
otro puto poema".
Mauricio Escribano
.
Singularmente
.
contrataré un enano turco
para que toque el acordeón
tendrás papel picado
y músicos muriéndose de pena
sobre el escenario
bailaremos paso doble
tarantela
la danza de la lluvia
gritaremos “Aleluya”
nos reconciliaremos con Dios
y con el Diablo
vendrán a leernos la Biblia
monjas en bikini
será nuestra noche roja
subiremos las fotos a Facebook
lo que vos quieras
pero decime
te queres "cazar" conmigo.
Mauricio Escribano
contrataré un enano turco
para que toque el acordeón
tendrás papel picado
y músicos muriéndose de pena
sobre el escenario
bailaremos paso doble
tarantela
la danza de la lluvia
gritaremos “Aleluya”
nos reconciliaremos con Dios
y con el Diablo
vendrán a leernos la Biblia
monjas en bikini
será nuestra noche roja
subiremos las fotos a Facebook
lo que vos quieras
pero decime
te queres "cazar" conmigo.
Mauricio Escribano
.
Amores baldíos
.
óyeme
yo soy el hombre que hace su trabajo
mi negocio son los avestruces
los largos pasillos
soy ese hombre que ves pescando
en los espejos
y puedo pasarme el día entero
escuchando a Tom Waits en esta cárcel
escúchame nena
aún dentro de este hombre
hay un corazón bailando el vals
pero no me digas nada
quédate lejos de mí
a veces es mejor
dejar los instrumentos del amor
en el desierto
el viento hará que suenen solos.
Mauricio Escribano
Imagen Mauricio Escribano
.
óyeme
yo soy el hombre que hace su trabajo
mi negocio son los avestruces
los largos pasillos
soy ese hombre que ves pescando
en los espejos
y puedo pasarme el día entero
escuchando a Tom Waits en esta cárcel
escúchame nena
aún dentro de este hombre
hay un corazón bailando el vals
pero no me digas nada
quédate lejos de mí
a veces es mejor
dejar los instrumentos del amor
en el desierto
el viento hará que suenen solos.
Mauricio Escribano
Imagen Mauricio Escribano
.
Tras muro
.
No hay soluciones algebraicas para ella.
Las paredes se van estrechando
mi casa se vuelve pequeña
y será pronto una jaula.
Solo se la sueña hasta la desdicha
si se ha creído que creer haría el milagro.
No hay manera posible para ella.
Se lo dije. Se lo grite desde un tragaluz
donde ella cultiva palabras.
Y se lo vuelvo a gritar: No hay milagro
ya mi vida cabe en una lágrima.
Mauricio Escribano
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No hay soluciones algebraicas para ella.
Las paredes se van estrechando
mi casa se vuelve pequeña
y será pronto una jaula.
Solo se la sueña hasta la desdicha
si se ha creído que creer haría el milagro.
No hay manera posible para ella.
Se lo dije. Se lo grite desde un tragaluz
donde ella cultiva palabras.
Y se lo vuelvo a gritar: No hay milagro
ya mi vida cabe en una lágrima.
Mauricio Escribano
.
Entrelazamiento cuántico
.
Vayámonos al sur como dos tigres
que se escapan de una jaula.
Mírame de nuevo con tu luz de celofán.
Encontrémonos la lluvia (esa suave religión
de murmullos nigromantes) y morderé
los laberintos en el vidrio de tus ojos.
Vayámonos al sur como dos prófugos
que se toman de la mano.
Léeme los labios casi audibles (∂ + m) ψ = 0
Encontrémonos la voz (esa callada explosión
de hormigueros empapados) y agitaré
las madrugadas en la buhardilla de tu alma.
Mauricio Escribano
Vayámonos al sur como dos tigres
que se escapan de una jaula.
Mírame de nuevo con tu luz de celofán.
Encontrémonos la lluvia (esa suave religión
de murmullos nigromantes) y morderé
los laberintos en el vidrio de tus ojos.
Vayámonos al sur como dos prófugos
que se toman de la mano.
Léeme los labios casi audibles (∂ + m) ψ = 0
Encontrémonos la voz (esa callada explosión
de hormigueros empapados) y agitaré
las madrugadas en la buhardilla de tu alma.
Mauricio Escribano
.
Vértigo
.
Hubiera podido abrir tus piernas
hacer literatura abrazados en la alfombra
y al besarnos repetir cada maniobra
como si hojeáramos un libro con la lengua.
Pero quizás yo también tuve miedo
de haberte encontrado a esta altura de mi vida
tan lejos de tus años y en la cima de un montón
de cigarrillos apagados.
Mauricio Escribano
Hubiera podido abrir tus piernas
hacer literatura abrazados en la alfombra
y al besarnos repetir cada maniobra
como si hojeáramos un libro con la lengua.
Pero quizás yo también tuve miedo
de haberte encontrado a esta altura de mi vida
tan lejos de tus años y en la cima de un montón
de cigarrillos apagados.
Mauricio Escribano
.
A.M
.
De dos a tres es el asunto
ya después no hay refugio
no hay refugio después de las tres
ni a las cuatro ni a las cinco.
Yo quiero tu cuero cabelludo
vos le pedís al mozo
un ojo de mi cara.
El mozo se va
pisando el charco de sangre.
Ni la mañana ni la noche
de dos a tres es el asunto.
En el bar vos y yo
besándonos la furia.
Mauricio Escribano
.
De dos a tres es el asunto
ya después no hay refugio
no hay refugio después de las tres
ni a las cuatro ni a las cinco.
Yo quiero tu cuero cabelludo
vos le pedís al mozo
un ojo de mi cara.
El mozo se va
pisando el charco de sangre.
Ni la mañana ni la noche
de dos a tres es el asunto.
En el bar vos y yo
besándonos la furia.
Mauricio Escribano
.
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