Podría permanecer de pie en esta esquina y como tantas cosas inútiles quedarme aquí hasta adquirir el aspecto de un vago. La idea es geométrica. Envejeceré divagando hasta la locura y reduciré mi vida al cálculo infinito de encontrarte. Así que por favor ahórrame eso –solamente eso- O seguiré de pie en esta equina cuando llegue la noche. Mauricio Escribano Imagen Katia Chausheva
. “Si uno pudiera ser un piel roja, siempre alerta, y sobre un caballo que cabalgara veloz, a través del viento, constantemente estremecido sobre la tierra temblorosa, hasta quedar sin espuelas, porque no hacen falta espuelas, hasta perder las riendas, porque no hacen falta riendas, y que en cuanto viera ante sí el campo como una pradera rasa, hubieran desaparecido las crines y la cabeza del caballo”. Franz Kafka
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Si quieres volar déjate caer porque no hay nada de que agarrarse absolutamente nada de que agarrarse y eso, la nada, es la libertad. Mauricio Escribano
Quisiera prescindir de esta lluvia en contra mío. Supongo que la carta se ha mojado. Llueve sobre las cuerdas pensativas de tu pelo. Silenciosamente la tarde está lloviendo. A perpetuidad como querías. Mauricio Escribano Imagen Katia Chausheva
respirar fuera del agua. He sido tuyo lo confieso. Olvide a la que me amaba con lágrimas de trigo, rechacé caderas de sirena, hembras de nuca abrillantada y paganas afluencias. Recorrí tu cuerpo entero sin tocarte. Enamorado de tu melancolía. No me arrepiento. Aunque ya soy ese hombre que encontraste en un poema pensativo y hace tiempo estaba
triste. Inmóvil mía. He salido de tus ojos. He brotado entre salmones. Y si ahora te menciono es porque sé de dónde vine
extraviados. Ponen de rodillas sus melenas enervantes, clavan sus tacos altos allí donde otros mueren,
presumen como estrellas a la hora
de decir "nosotros", sin saber de mi agonía.
Ríen definitivas, haciendo girar mi nuca
entre sus manos, respiran de mi boca
el misterio que yo ahogo. Se alimentan de mi espasmo, contraen sus pezones, para que ya no te busque, para que ya no me arrope en la torre más alta a palpar tus señales. Envidian tu sepulcro,